NUESTRO ESTILO
ALGUNOS DE NUESTROS TEXTOS (FRAGMENTOS).

Fragmento del guión “¿Por qué no Bailáis?

(…)

CSN. (Grita) JACK!!!! Despiértate…

(Jack se despierta, les observa y se dirige a la puerta, está cerrada, se queda quieto en mitad de la habitación, no se atreve a acercarse a ellos)

CSN. (Suplicante)Jack, por favor…

Jack. No puedo…

Max. ¡Venga chicos! ¿Que os pasa? ¿Por que no bailáis? Os falta un poco de whisky, va, bebed un poco. Ya es de día. ¡¡A quien madruga Dios le ayuda!! (ríe a carcajadas hasta que empieza a toser y se queda doblado agarrándose el vientre)

(Jack abraza a CSN. En un impulso rompe un cristal del ventanal con el puño. En ese instante Max coge un gran cuchillo de la repisa de la otra ventana y le hace un corte en el brazo a Jack, que grita, CSN también suelta un grito agudo)

Max. ¿A dónde queréis ir? ¿de verdad que creísteis que los muebles de una casa os iban a salir tan baratos? ¿De quien fue la idea de ofrecer siempre 10 dólares menos? Aficionados… (sigue riendo a carcajadas)

A tu novia le gusta jugar, Jack, no fui yo. Fue ella. Tu viste como se abalanzó sobre mi… Su cuerpecito bailando (la imita)… impregnándolo todo con ese olor a perfume de supermercado. Que poco estilo tienen todas las chicas antes de llegar a los 30. Es una pena. Y luego ya están tan locas que todos los hombres acabamos alcohólicos o algo peor.

Amebas, las locas nos transforman en amebas que se pasan las tardes frente al televisor, para acabar viendo porno como animales mientras ellas duermen plácidas, de noche, y maquinan como seguir amargándonos la existencia.

Yo le conté a todo el mundo que se había ido. Lejos. Al pueblo de su madre, en Arizona. Mentira. Todo mentira. Está debajo de esta casa. Debajo de estos tablones de madera, enterrada en cal viva. Entera. No sé cómo habéis conseguido dormir tan ricamente. Yo no lo consigo¿Conocéis “el corazón delator” de Allan Poe?

(Pausa)

No tengáis miedo. En cuanto me canse me dormiré. Y entonces podréis matarme, o llamar a la policía, o lo que sea… Aunque os recomiendo que os llevéis los muebles primero, o de o contrario no os los dejarán transportar tranquilamente. La policía siempre se entromete en todo ¡Al menos salvad los muebles! (Vuelve a reírse)

CSN: No diremos nada. Ábrenos la puerta, por favor. Queremos irnos, no diremos nada, de verdad, a nadie.

Max. ¿Te dará vergüenza contarlo, Jack? No finjas que era la primera vez que te introducían algo duro hasta el fondo de las entrañas… A mi me parecía que te divertías tanto como yo… No ha sido para tanto, ¿verdad?

(Jack se cubre la cara y llora. Solloza como si fuera un niño)

CSN. Ya es suficiente…

Max. No.

CSN. Por favor…

Max. No.

CSN. No diremos nada…

Max. No.

CSN. Ya te has divertido…

Max. No.

(Pausa)

La verdad es que no mucho. Sois un poco insípidos. Mi mujer, al menos, me lo puso difícil de veras. Veis esta marca rojiza debajo de las costillas. Me mordió hasta que se le llenaron los dientes de sangre. Tenía carácter…

Pero tu eres una niñata todavía. Te has arrimado a este maricón. Pero ya aprenderás. Ves, un hombre de verdad no llora como una niñita.

CSN. (A Jack) Perdóname. Yo no sabía… Perdóname, Jack. ¿Como podía saber que era un loco? Nos dejará marchar, ya verás, no es tan malo. En cuando se le pase la borrachera nos dejará marchar…

(Max le da una bofetada a CSN que la deja tumbada en el suelo, luego la agarra del cabello y le habla a un palmo de la cara)

Max. ¡No hables de mí como si yo no estuviera escuchando, tarada del demonio! Tu no tienes ni idea de lo que es manipular a un hombre hasta que tenga ganas de pegarse un tiro!

¡Puta aficionada!

 (Le lame una mejilla, ella cierra los ojos con asco)

(Jack se abalanza sobre Max con toda su ira)

Jack. ¡Suéltala, maldito hijo de puta!

Max. (Le clava el cuchillo en le vientre) ¡Cállate! (Abofetea a CSN mientras Jack cae al suelo, doblado por el pánico y el dolor) ¿Ves lo que consigues, puta?

(Pausa)

(CSN se quita la camiseta y presiona la herida de Jack. Max se sienta apoyado en una de las paredes y se enciende un cigarrillo)

Max. Dile que le quieres mucho, zorra. Dile que ayer mientras zorreabas conmigo era en él en quien pensabas… Dile que lo hacías porque él no te presta suficiente atención. Pero dile que en cuanto nazca vuestro primer hijo las cosas cambiarán…

(pausa)

Oh-Oh… Houston, tenemos un problema…Ejem, ejem… ¿Y si resulta que vuestro futuro hijo es hijo del psicópata que nos regaló los muebles? Ay Dios mio…, ¿que vamos a hacer? Dile. Pregúntale: “Jack, cariño, amor mio, ¿qué vamos a hacer?

(Bebe un trago de whisky)

Max. Jack. Dile a tu puta aficionada de “femme fatale” que no pasa nada. Dile que todo irá bien. Que después de la penetración anal ves la vida de color de rosa. Y que seréis felices. Dile que nunca mas volverás a ser  un puto impotente como esta noche. Díselo, Jack. Que te la podrás follar delante de quien sea, dónde sea. Que ya has aprendido lo que es ser un hombre de verdad. ¡Díselo, Jack, díselo!

(de repente la CSN estalla en un llanto de dolor desgarrado)

CSN. Lo has matado…

Max. ¡No me jodas!

CSN. Bestia inmunda…

Max. Estos chavales no resisten nada… Toma, ven. Siéntate aquí, ven a mi lado. Toma un trago. Te sentará bien.

(…)

Fragmento de la obra “AQUÍ” de Queralt Riera.

Respira.
Respira.
Inspira.
Expira.
Aire, aire, aire.

¿Me miran?
No, no me miran.

Qué aire tan viciado.

La ÚLTIMA vez que compartí cama
fue el paraíso,
todo estaba bien.

La PRIMERA vez que compartí cama
fue un infierno,
estuvo muy mal,
muy mal.
Muy feo.

Algunos hombres del hostal
creían que podían hacer uso
de todos sus elementos.
-Incluida yo-.
Un elemento humano,
usable,
casi desechable.
Callado.
Triste,
-como un tigre-.
A medio crecer.

Yo era un elemento humano
medio hecho,
hecho un desastre.

Callado,
un elemento que no grita,
ni se queja,
ni solloza,
ni emponzoña…
Ni ocupa demasiado,
ni siquiera en el recuerdo de nadie.

No ocupa mucho.
Porque está vacío, y no pesa.
Un elemento humano ligero y pequeño.
Ni pesado ni destacado.

Un elemento humano que no desaparece
porque la biología es persistente
y sigue su curso
sin atender a los horrores,
que se suceden,
que se normalizan,
que se asimilan
y se vuelven cotidianos…
El horror.

Y el dolor.

La biología camina firme hacia el futuro.
Qué palabra…

El futuro.
La Mafia.
La madre.
La familia.
La violación.
La extenuación…

… No las entiendo.
Esas palabras que se aprenden y se dicen
pero no se reconocen.
Salen de la boca,
de la cabeza,
pero no han entrado nunca en el alma,
ni en el espacio que aparece
cuando se cierran los ojos
durante un rato largo.

No las entiendo.

Esas palabras de la boca,
que nadie dice cuando está a mi lado,
y sin embargo,
cuanto pesan…

Pesan más que yo,
que tengo un hueco
del tamaño del Mar Cantábrico
en el alma.

Esas palabras:
Futuro, mafia, madre, familia, violación.
Futuro, mafia, madre, familia, violación.
Futuro, mafia, madre, familia, violación.
Futuro, violación, madre, mafia.
Madre, violación, futuro, mafia.

Si me pudiera encoger,
encoger,
encoger,
encoger,
encoger…
Hasta caber en el bolsillo
de una chaqueta cualquiera,
saldría de aquí.

Me alimentaría de migajas
y recordaría cosas como:

“Tocinillo de cielo,
biscuit,
lemon pie…
Arroz caldoso,
crocanti de nueces de macadamia…
Souflé”.

Y me olvidaría de las palabras
que solo son conceptos,
que no penetran
porque no caben,
porque hay espacios
que han de permanecer vacíos,
impermeables,
para que la biología
pueda sostener un cuerpo,
que es el mío,
que quiere encogerse
y hacerse pequeño
y alimentarse de migajas
-un gorrión-
y menguar
y menguar
y menguar como la luna,
hasta desaparecer.

Y antes de desaparecer, olvidar.

Salir corriendo
hacia un lugar sin palabras
sin conceptos,
sin ideas,
sin recuerdos,
sin pena,
sin cajas de galletas,
que contienen fotografías
de vidas
que se han deseado
y no han podido ser.
No para mi.

Correr
para dejar atrás todo lo que se es,
todo lo que se ha sido,
atrás
lejos.
Un yo que no soy yo,
que nunca he sido yo,
por que yo
vivía en la azotea del mundo
y miraba hacia abajo,
hacia donde había un hostal herrumbroso,
y unas niñas flacas
y un padre ausente
y la voracidad de los huéspedes
ocupando las habitaciones.

A
mi
padre
nunca
le
pareció
atroz
que
los
huéspedes
se
metieran
en
mi
habitación,
a
la
fuerza.

Y si se lo pareció alguna vez,
nada,
nunca
hizo
nada.

Nada
de
nada.

Pieza breve “Vértigo” de Queralt Riera.

VÉRTIGO

(del amor y demás calamidades…)

Escena única para 2 personajes de duración indefinida.

Dos sillas en una habitación blanca, al fondo una fotografía enorme: las nubes y el cielo des de la ventanilla de un avión.

  1. Hombre. 37. Alto, intenso, consistente, brillante.
  2. Mujer. 37. Pelirroja, suave, ágil, radiante.
  1. Esto es.
  2. ¿Qué es?
  3. El silencio.
  4. El silencio…
  5. Callados. Llevamos tiempo callados.
  6. Sí.
  7. Dime cómo hemos llegado hasta aquí, a este silencio.
  8. No lo sé.
  9. ¿Te gusta?
  10. No.
  11. Hablemos.
  12. ¿De qué?
  13. De nada en particular. Hablemos.
  14. ¿Para qué?

D.Para llenar este silencio…

Cuéntame en qué piensas cuando caminas, siempre tan rápido, por las calles, por ejemplo. Cuanado esquivas a las personas con las que te cruzas, sin tiempo para mirarles la cara, con la vista fija en el suelo, el los zapatos, los tuyos, los de la gente que esquivas, los de los niños que se cruzan de repente y te hacen parar. ¿En qué piensas? Vas tan rápido siempre… Parece que caminas al ritmo de tus pensamientos, imperturbables.

Parece que ni todos los ruidos de la ciudad sonando a la vez pudieran desbiarte de la voracidad de tu mente… Parece que caminas hacía horizontes lejanos, imposibles.Cuéntame en qué piensas. Cuando, por ejemplo, te quedas mirando el plato vacío después de cenar, callada. ¿En qué piensas?

Si yo me acerco, mientras miras el plato vacío, y desabrocho los botones de tu blusa, y tu miras mi mano, igual que antes mirabas el plato vacío, y sin decir nada hundes tu cabeza entre mi cuello y mi hombro. ¿En qué piensas?, di. Cuando te levantas, con la blusa desabrochada y la mirada distraída.

Todo eso que ocupa tu cabeza podría llenar este silencio. Por ejemplo.

  1. Tu tampoco hablas. Hace tiempo que no dices nada.
  2. Sí.
  3. ¿En que piensas?

D. Al principio pensaba en ti. Constantemente. Ahora no. Ya no. Ahora sólo pienso en el vértigo.